¿Qué puedo darte que merezca la espera, si lo mejor que tengo es la idealización que te formaste de mi cuando te vendí que había crecido en el desierto, entre playas exóticas y tempestades huracanadas los veranos?
¿Cómo puedo ganarme tu confianza, y quizás tus besos, si hoy me siento patéticamente vulnerable y no tengo nada, salvo un cariño infantil acompañado de una sonrisa simpática para ofrecerte a cambio?
¿Cómo puedo convencerte de que no dejes de hablarme, de que aún puedo decirte cosas que te interesen si precisamente pienso lo contrario, que haces bien en buscarte mejor compañía, más digna de ti, ahora que estás a tiempo de irte intacta?

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